Ubicado en el circuito perimetral de San Miguel del Milagro, del actual municipio de Nativitas, el sitio arqueológico Xochitécatl fue un importante centro ceremonial dedicado a la mujer y la fertilidad durante su ocupación desde el 1600 a.C.
Los volcanes que rodean Xochitécatl fueron la inspiración para construir su templo. Para ellos, las erupciones del paisaje eran dioses y, en las alturas de las pirámides, lograban una ansiada cercanía para venerarlos.
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La Pirámide de las Flores, con 37 metros de altura, es la más grande de la zona. Por su orientación y las ofrendas halladas en su interior, esta construcción se relaciona con el culto al volcán Malinche, a la figura femenina y a la fertilidad.
De acuerdo con el investigador Juan Antonio Corichi, el levantamiento de Xochitécatl corresponde a una dualidad con la zona vecina: Cacaxtla, donde se venera a la figura masculina. Lo anterior revela que “en el mundo prehispánico fue muy importante la creencia de que los opuestos se complementan”, explicó a El Sol de Tlaxcala.
El experto señaló que el sito está asociado a la feminidad desde el nombre: “Xochitécatl significa 'el lugar de la flor' y las flores siempre han estado relacionados con las mujeres; por su parte, la mujer siempre está asociada con la maternidad”.
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LA LEYENDA
Pobladores de la zona mantienen la creencia de que cuando una mujer desea ser madre debe visitar la Pirámide de las Flores, subir por la escalinata y cruzar el “arco de la fertilidad” para asegurar el cumplimiento de su anhelo.
Lo que parece en arco de piedra, explican los expertos, se trata más bien de la entrada al centro ceremonial. Y aunque sólo se trata de una leyenda, la narrativa del arco viene de una larga tradición.
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Según Corichi, desde el tiempo prehispánico es la maternidad la que le da sentido a la vida de una mujer: “Una mujer que no tenía hijos se consideraba inútil, que no había cumplido su objetivo en la sociedad. La educación de las mujeres se basó sólo en los cuidados de los hijos”, relató.
Al igual que la creencia de que las pirámides son lugares perfectos para “recargar energía” durante un equinoccio, la tradición de visitar el arco de la fertilidad se mantiene viva entre algunas familias. Como menciona finalmente el experto:
“No es algo malo ni bueno, se trata de creencias a través del tiempo. No tenemos que coincidir, sino entender que corresponden a la experiencia de otros”.